Fábula
El caballito marino
Había una vez un caballito marino que reunió siete piezas de a ocho y salió a galope a encontrar su fortuna. No había transcurrido mucho tiempo cuando se encontró una anguila que le dijo:
· “Psst oye socio, ¿a dónde vas?”
· “Voy a encontrar mi fortuna” contestó orgulloso el caballito marino.
· “Estas de suerte, dijo la anguila” “Por cuatro reales te doy estas rápidas aletas, y así podrás llegar mucho más rápido”
· “Qué bien”, dijo el caballito, pagó el dinero y se puso las aletas y se deslizó a una velocidad dos veces más rápida.
Al poco rato se encontró con una esponja que le dijo:
“Psst. Oye socio, ¿ a dónde vas ?”
“Voy a encontrar mi fortuna” contestó orgulloso el caballito marino.
“Estás de suerte”, dijo la esponja.” “Por una suma pequeña de dinero te daré mi manto de propulsión a chorro para que puedas viajar más rápida”
El caballito de mar compró la moto con el dinero restante y salió a través del mar a una velocidad cinco veces más rápida.
De pronto, se encontró con un tiburón que le dijo:
“Psst. Oye socio ¿ a dónde vas?”
“Voy a encontrar mi fortuna” contestó orgulloso el caballito marino.
“Estás de suerte, si tomas este atajo - le dijo el tiburón apuntando hacia su boca - ahorrarás mucho tiempo”
“Muchas gracias”, le dijo el caballito marino, entrando rápidamente en el interior del Tiburón y fue devorado.
Moraleja: Si no está seguro acerca de hacia dónde se dirige, puede ir a parar al lugar menos deseado sin saberlo.
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